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La circunstancia de cada emprendedor es tan única y personal, como ese proyecto que un día se convirtió en su medio de vida.

¿Recuerdas el momento en el que tomaste firmemente la decisión de arrancar tu negocio? ¿Recuerdas cómo te sentías? ¿Qué ideas pasaban por tu cabeza? Tenías marcada una meta, que es la que te mantiene firme en tu propósito. ¿O ya la has olvidado?

Si el objetivo era meramente económico, con el tiempo te habrás dado cuenta de que no es realmente el único fin. La zanahoria que perseguimos y nos mantiene en acción añade a este objetivo más elementos: horarios, estilo de vida, generar empleo, ayudar con nuestros servicios o productos, libertad, etc.

En función de la fase en la que estés, habrás pasado por diferentes estadios, experiencias, que han conformado lo que para ti supone ser “tu propio jefe”.  Te dejo aquí unos segundos para que reflexiones sobre ello.

Mas, tener un negocio es muy exigente. Requiere de unas cualidades diferenciales que deben estar sostenidas por el tesón, la constancia y la visión a largo plazo. Un emprendedor exitoso está comprometido con la excelencia profesional y también personal. Es persistente a la hora de afrontar contratiempos y superar barreras. Convierte los “fracasos” en motor de aprendizaje y avance. Está alineado con la misión de su empresa, se dirige a sus objetivos y está orientado a la acción.  La iniciativa personal que compartimos todos los emprendedores, está relacionada con un concepto activo del trabajo, el disfrute con lo que hacemos y la automotivación (self-starting). Esta es la base para seguir adelante. Pero ¿cuántas veces te has sentido atrapado en tu propio universo? ¿En esa realidad creada por ti?

Una investigación de la Harvard Business Review confirma que 50% de los CEO experimenta sentimientos de soledad y, dentro de ellos, un 61% cree que se ve afectado de manera negativa su rendimiento.

Hay datos que sostienen que el 70% de los empresarios y/o autónomos han sentido la “soledad del jefe”

Quien decide emprender debe estar dispuesto a vivir expuesto a una vulnerabilidad de manera permanente. La definición de ella será tan única y personal como esas circunstancias que nombramos al principio y la situación en la que esté la compañía. El mantener el locus de control interno frente a lo externo en ocasiones se complica y nos vemos inmersos en un bucle de desánimo, de no llegar a tiempo, de ausencia de disfrute, de ansiedad puntual o mantenida, de falta de claridad para ejecutar y lograr objetivos, etc

CÓMO COMBATIR LA SOLEDAD DEL EMPRESARIO

Lo primero que has de saber es que no es algo que te pase a ti solo. Nos hemos encontrado con gerentes que llegaron a dudar incluso de su propia validez como empresarios con empresas de más de 10 años. Atrapados por el desánimo.

  1. Eres una persona. Tenemos la etiqueta al pensar en directivos de seres fríos, objetivos, irrompibles ante cualquier situación. Humaniza. Efectivamente tenemos rasgos que nos diferencian y empujaron a vivir la aventura de emprender, pero somos seres humanos que nos enfrentamos de manera continuada a toma de decisiones y, en ocasiones, a situaciones muy complejas que resolver. Y tu equipo, y tu entorno ha de darse cuenta de ello. Por lo tanto, comparte con ellos tus objetivos, buscad soluciones en común, trabajad en equipo. No podemos recorrer el camino solos, alejados de quienes forman parte activa de él.
  2. Busca espacios donde haya profesionales como tú. Asociaciones empresariales, coworkings, eventos profesionales… Comparte tiempo con empresarios que vivan un día a día y una realidad similar a la tuya. El objetivo será compartir ideas, pedir consejo, escuchar y aprender de sus experiencias.
  3. Mantente saludable. Una buena alimentación, ejercicio y descanso son necesarios para afrontar a largo plazo el día a día. Las prisas, la preocupación… hacen que descuidemos nuestra alimentación. Además de no sacar el tiempo para ejercitarse y producir esas endorfinas que combaten el estrés cuando hacemos ejercicio, algún deporte, bailar… çSi es posible al aire libre, fantástico. Tu cuerpo es tu templo y si no lo cuidas, un día saltarán las alarmas. Este factor que solemos dejar a un lado, es uno de los más importantes para salir de ese estado de tedio y bloqueo que estamos comentando.
  4. Busca un apoyo, una mirada objetiva. La figura de un consultor como tu aliado. Una persona que pueda trabajar codo a codo contigo. Cuya visión y experiencia te proporcionen salida a tu situación. Es una figura externa que puede convertirse en parte de tu éxito. Comprometida contigo, con tus objetivos y con tu empresa.

Nuestra labor como consultoras va más allá de un simple análisis y propuesta de mejoras. Desarrollamos una relación a largo plazo con la que conseguimos comprobar que esos pequeños cambios que vamos proponiendo se mantienen hasta convertirse en hábitos. Conscientes de esa soledad, trabajamos muy enfocadas en la persona, sus sueños y sus necesidades.

No hay mayor aventura que decidir vivir construyendo nuestra vida. Piensa siempre que si tus sueños son grandes, es porque dentro de ti habita una capacidad de igual o mayor tamaño para lograrlos.

Queremos trabajar contigo. Cuéntanos.

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